viernes, 3 de julio de 2015

VISIÓN JUDÍA LIBERAL E INDEPENDIENTE DE LOS DERECHOS HUMANOS







VISIÓN JUDÍA LIBERAL E INDEPENDIENTE
DE LOS DERECHOS HUMANOS

Por Rab. Dr. Richard Gamboa Ben-Eleazar[1]


Al ser el Pueblo Judío una nació que vivió por siglos la amargura de la esclavitud, y que todoslos años recordamos en torno al Leíl haSéder (la Cena Pascual), el pensamiento judío liberal le apuesta a la defensa consagrada, comprometida e irrenunciable de los Derechos Humanos.

Debido a que el ser humano es b’tzélem Ehohím (imagen y semejanza de Dios, cf. Génesis 1,27-28) y la Ley Judía prohíbe destruir la vida humana (Éxodo 20,13); ese simple hecho determina la sacralidad, no sólo de la vida humana, sino también de su dignidad. Tan radical es la situación que Rambám señala en la Mishné Torá que el aborto humano debería ser severamente castigado
(Sefer Nezikím, Hiljót Nizkei Mammón, Cap 9, Halajá 4).

La Mishná es enfática en afirmar: “quien destruye una vida, es como si destruyera un mundo entero” (Sanedrín 4:5). Para el pensamiento judío liberal e independiente, esta advertencia talmúdica no sólo implica la gravedad de cegarle la vida a un ser humano, sino que además implica cualquier clase de agresión que destruya “en vida” a una persona o atente contra su integridad y dignidad.

Perseguir, difamar, excluir y discriminar a una persona equivale a matarla. Cometer cualquier clase de injusticias contra un ser humano equivale a asesinarle. Por tanto, tod@ judí@ está en la grave obligación de defender los Derechos Humanos, sin distinción alguna (Bava Kama, Mishná 2:6).

Los Derechos Humanos no implican solamente el de la sacralidad de la vida humana, sino que abarca toda una serie de derechos que han sido magistralmente sintetizados en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y que han sido aceptados como norma base en todos los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas.

Es preocupante ver cómo algunos grupos y líderes religiosos persisten en desconocer, satanizar y descalificar con arrogancia y prepotencia esta proclamación universal. Para el pensamiento judío liberal e independiente, queda claro que detrás de ese lobby anti-Derechos Humanos o detrás de la apología del delito (que pretende legitimar, en nombre de las libertades de conciencia y de libre expresión, cualquier acto o pronunciamiento discriminatorio), se esconden oscuros intereses que reclaman las viejas glorias imperialistas y de barbarie medieval, si no un fuerte sentimiento de necrofilia (por no llamarlo “trastorno mental”, ya que se tiene que estar bastante mal de la cabeza como para alegrarse en la muerte y la ruina de las personas), o en forma sutil intereses de poder, y es un campanazo de alerta para advertir a los gobiernos del mundo y a la sociedad en general, para no dejar perder el terreno que se ha ganado desde hace unas décadas a favor del bienestar de la Humanidad entera.

Defensa de las Libertades Religiosas, de Conciencia y de Culto

El pensamiento judío liberal e independiente le da mucha importancia a la libertad religiosa como fundamento para la defensa de todas las demás libertades humanas. Está demostrado que en países donde este derecho fundamental es prohibido, restringido o instrumentalizado a favor de una o algunas instituciones religiosas en perjuicio de todas las demás expresiones religiosas y de espiritualidad, todos los demás Derechos Humanos son sistemáticamente atropellados, ignorados o despreciados.

Si bien en el Israel bíblico no se permitía la libertad religiosa[2], hemos entendido ahora que las diferencias de credos religiosos no minimizan ni anulan la dignidad humana ante Dios.

Así lo señala el Hacedor del Universo por boca del profeta Malaquías cuando dice: “Desde donde sale el sol hasta el ocaso, todas las naciones me respetan y en todo el mundo se ofrece a mi Nombre tanto el humo del incienso como una ofrenda pura. Porque mi Nombre es grande en medio de las naciones, dice el Eterno de los ejércitos” (Malaquías 1,11).

Lo que el texto bíblico está señalando es que Israel no es la única nación del mundo de la cual Dios Bendito escucha plegarias (lo que equivale a decir: Dios no es solamente el Dios de Israel), sino que por el contrario, que en todos los países del mundo se elevan plegarias, ofrendas y alabanzas a Dios. Por eso la expresión “gadól Sh’mí bagoyím” (grande es Mi Nombre entre las naciones”, que también podría traducirse como “grande es Mi Nombre entre los gentiles”) demuestra que el Dios de la Vida es un Dios que acoge con amor a toda la Humanidad, sin distinción alguna de credo, raza o nacionalidad, y escucha las plegarias de todas las religiones del mundo, sin excepción alguna.

Esta explicación ratifica el por qué los judíos no hacemos proselitismo. Insistimos en que las personas no tienen por qué abandonar su credo para abrazar el Judaísmo, y desde el pensamiento judío liberal e independiente, no vemos necesaria una conversión al “Noajismo” (que por los resultados que hemos podido constatar a través de las redes sociales, blog y foros en la Internet, en realidad termina siendo un trampolín para una conversión formal al Judaísmo o para vivir un Teísmo con pensamiento y costumbres judías, cosa que desaprobamos porque no es necesario tampoco que los no-judíos abandonen sus ancestrales tradiciones culturales y filosofías afines a la ética y la moral universal, como si fuesen nocivas para todo aquel que crea en el Dios Único, el Dios de la Vida).

En segundo lugar, no existe bíblicamente razón alguna para que los judíos lleguemos a considerarnos “la única religión verdadera”, porque el texto bíblico nos está mostrando otra cosa completamente diferente. Dios Bendito no tiene nada que ver con las diferencias de fórmulas doctrinales y rituales, que los mismos seres humanos nos hemos construido conforme nuestras diversidades culturales, lingüísticas e históricas, y que tristemente en muchos casos esas fórmulas doctrinales terminan usándose para agredir los sentimientos religiosos de otras personas.

Cuando terminé mis estudios de postgrado en la República de Corea, en julio de 2009, tuve la oportunidad de participar junto con líderes de más de 20 tradiciones religiosas en un análisis comparativo de nuestros textos sagrados.

Descubrimos que los libros sagrados de todas las religiones del mundo enseñan exactamente lo mismo en un 73% (aquí las diferencias son más lingüísticas y de contexto cultural, pero el mensaje es exactamente igual), mientras que el 27% restante correspondía a las particularidades de identidad propias de cada religión[3].

Yo opino que esto demuestra el cumplimiento de aquello que Dios dijo por boca del profeta Jeremías: “natetí et-Toratí b’kirbám veal libám ejtabenáh (Daré mi Torá en vuestra mente, y en vuestro corazón la escribiré; Jeremías 31,33). Todo ser humano tiene una Torá escrita en su alma y todas las religiones del mundo están unidas en ese 73% común que enseña esa Torá interna que todo ser humano posee.

Aquí hallamos además la respuesta al por qué los judíos rechazamos enérgicamente el proselitismo religioso agresivo, en el cual se realizan campañas y abordamientos indebidos (y muchas veces imprudentes) a las personas, con el objetivo de que ellas abandonen sus creencias religiosas y abracen la religión que se les está predicando.

El pensamiento judío liberal e independiente comulga con el pensamiento del Dalai Lama en cuanto a que lo más sano para las relaciones fraternas entre las religiones es que cada quien permanezca en la religión en la cual nació, pero al mismo tiempo defiende, al igual que la declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, el derecho de las personas a abrazar las creencias religiosas de su libre elección y a ordenar su vida en torno a esas creencias, siempre y cuando esta conversión religiosa se haga como resultado de un proceso serio de investigación, diálogo, intercambio de información y reflexión personal.

Por estas razones el pensamiento judío liberal e independiente le apuesta sin duda alguna por la defensa de las libertades religiosas, de conciencia y de culto, y a la dignidad que poseen todas las religiones del mundo.

No Todo se Vale en la Libertad Religiosa!

Para el pensamiento judío liberal e independiente, las libertades no son absolutas, en especial las libertades religiosas, de conciencia y de culto; éstas llegan hasta donde comienzan los derechos de las demás personas a gozar de las mismas libertades. Mis derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás.

Una de las ideas que está circulando hoy día, como se mencionó anteriormente, es la apología del delito pregonada, paradójicamente, por algunos líderes religiosos, especialmente aquellos que ostentan una cierta cuota de poder político, económico o social.

Esta ideología se activa en países donde está vigente alguna Ley Antidiscriminación, cuando alguien ha manifestado pronunciamientos o acciones de discriminación, bien sea étnica, religiosa, social, ideológica, por género o preferencia sexual, y se le ha demandado o acusado públicamente por su delito. La respuesta del que ha cometido el delito es que ha actuado en virtud de las libertades de conciencia y de libre expresión, y considera que no ha cometido delito alguno cuando la ley claramente lo tipifica como tal.

Fue lo que ocurrió en febrero de 2013 cuando el Procurador General de la Nación de Colombia, ampliamente reconocido por su ideología fascista, su reiterada conducta y pronunciamientos discriminatorios contra la Comunidad LGBTI y las minorías religiosas, pidió a la Corte Constitucional de ese país declarar inconstitucional la Ley Antidiscriminación 1482 de 2011 (ley que ha sido llamada por todos los sectores radicales, tanto de izquierda como de derecha, “la Ley Mordaza”), al considerar que la norma violaba las libertades constitucionales de conciencia y de libre expresión.

Al día siguiente de radicada la petición, el Manhíg de Shéguel presentó una carta de protesta ante el máximo tribunal colombiano explicando las razones por las cuales la petición del alto funcionario público era una clara apología del delito y exponiendo las consecuencias sociales y de seguridad que acarrearía declarar inexequible la Ley Antidiscriminación. Esta acción le valió el hostigamiento de sectores radicales de derecha tanto políticos como religiosos, especialmente del Cristianismo Evangélico y de la Ortodoxia Judía, quienes manifestaron que el contenido de la carta del Manhíg de Shéguel era “perverso”.

Por fortuna la Corte Constitucional dejó en firme la norma a través de la Sentencia C-282 de 2013.

Recientemente un líder religioso se valió de las redes sociales para polarizar políticamente a la sociedad colombiana y decirles por qué no votar por un candidato en especial, y para ello se valió del señalamiento a los líderes espirituales indígenas, a quienes llamó “brujos” y refiriéndose a sus ancestrales rituales sagrados como “ritos diabólicos”. Se envió al líder religioso en cuestión una carta haciéndole una exhortación fraterna llamándole al orden y advirtiéndole que estaba cometiendo el delito de discriminación religiosa. El implicado se defendió invocando las libertades de expresión y de conciencia para ratificar su posición, a la cual también se adhirieron otros líderes religiosos fundamentalistas, quienes respondieron hostilmente a la carta emitida por el consejo interreligioso colombiano.

Para el pensamiento judío liberal e independiente, el fin no justifica los medios. No se puede conseguir un bien a través de un mal. Tampoco es éticamente correcto reclamar derechos para unos cuantos privilegiados y excluir a todos los demás; por el contrario, a la hora de reclamar derechos y libertades, éstos deben beneficiar a todos y cada uno de los ciudadanos, sin distinción alguna. Basta con que una sola persona quede en situación de desventaja ante un derecho fundamental para demostrar que la norma es en sí misma discriminatoria, traicionando así el principio universal de privilegiar el bien común por sobre el bien particular (ya que lo que ocurre en muchos países de América Latina es lo contrario: se privilegia a través de las leyes el interés individual y se deja sin cobertura al interés colectivo).

No es éticamente correcto usar la religión como instrumento de conflicto, es decir, usar el púlpito y la autoridad religiosa o espiritual para discriminar, segregar, excluir, difamar, calumniar, injuriar o amenazar; aún es mucho peor permitir que se disponga de la religión misma para hacer proselitismo político, tanto propositivo (coaccionar a los feligreses para que voten por un candidato en especial) como agresivo (descalificar, mediante la autoridad religiosa, a un candidato político con el fin de beneficiar a otro). Pueda ser que en América Latina esta conducta sea legal, pero es inmoral desde todo punto de vista porque pone al hecho religioso como un instrumento temporalmente útil para los intereses de los poderosos, quienes desecharán luego a la religión una vez hayan conquistado el poder, o utilizarán la religión como herramienta de control y opresión social… exactamente lo que ocurrió en la Edad Media.

Si bien hace parte de la dimensión profética de todo líder religioso en América Latina denunciar valientemente las injusticias y los crímenes de los gobernantes cuando éstos no cumplen a cabalidad con sus deberes constitucionales y jurídicos, esa voz no debe dejarse comprar o chantajear en tiempos de campañas políticas de elecciones de dignatarios a los poderes ejecutivo y legislativo; demasiado interés de los políticos en las religiones en tiempos de campaña electoral, siempre será sospechoso.

Erradicando Expresiones Discriminatorias del Lenguaje Judío

Israel Rocha, en su libro Judaísmo Progresista o Liberal, cita al rabino británico John Rayner en los siguientes términos:

Para el judaísmo ortodoxo es una blasfemia afirmar que el texto bíblico no es la palabra exacta de Dios. Para el judaísmo liberal es igualmente blasfemo atribuir a un Dios bueno y compasivo palabras violentas, expresiones de un carácter humano vengativo[4].

Al optar por la defensa activa y radical de los Derechos Humanos, el pensamiento judío liberal e independiente desafía al resto de la judeidad mundial a no atribuirle a Dios actitudes y expresiones negativas propias del ser humano; y si queremos ser mucho más desafiantes, se propone que seamos sincer@s y le digamos la verdad al mundo, y que erradiquemos del léxico
judío la palabra “goy” para referirse a los no-judíos.

Para los poco entendidos en gramática hebrea, palabra hebrea goy (en plural goyím) se utiliza en la Torá más de 500 veces con el fin de referirse a las naciones ajenas a Israel. Su traducción más común es "nación", "pueblo". La traducción griega utilizada en la Septuaginta para referirse a los no-judíos fue la palabra étnos, que significa lo mismo.

Pero lo que no le explican a las personas, lo que muchos no quieren que ni siquiera los mismos judíos sepan, es que la palabra hebrea goy tiene en el léxico extra-bíblico una connotación despreciativa, racista, xenofóbica.

He seguido muy de cerca las redes sociales, los blogs y foros judíos en Internet, y ninguna autoridad rabínica ha tenido el coraje necesario para admitir públicamente y con la suficiente humildad que el vocablo goy viene también de la raíz hebrea gevág, que significa "soberbia, arrogancia", pues el imaginario colectivo de la época bíblica consideraba que todos los no-judíos eran pueblos rebeldes, soberbios y malvados por no rezar como Am Israel ni creer en lo mismo que los judíos de la época.

Goy, por tanto, era y aún sigue siendo usado en muchos círculos judíos (sobre todo en movimientos xenófobos como Tag Mehir y sectores simpatizantes de su causa que llenan los foros, blogs y redes sociales con insultos, maldiciones, descalificativos y amenazas) para señalar de "idólatras" y “paganos” a los no-judíos, y por tanto señalar a sus tradiciones religiosas como brujerías y demoniacas. Yo mismo puedo constatarlo por los testimonios de algunos estudiantes de Torá, en los que me han expresado en persona, por ejemplo, cómo se refieren a los cristianos, a quienes no dudan en llamarlos de frente y con arrogancia “idólatras”.

En el dialecto ídish la expresión goishe empezó a usarse aún más despreciativamente, de tal manera que hoy día goy viene a significar un grave insulto: perro. Por tanto, cuando un judío llama a un no-judío goy, le está llamando literalmente “animal”, “no-humano” (y no pocos extremistas enfatizan y subrayan la traducción a la lengua vernácula del vocablo goy) negando de entrada su dignidad integral como b’ztélem Elohim (imagen y semejanza de Dios).

Esta conducta debería ser explícita y sistemáticamente condenada y censurada valientemente por todos los rabinos de todas las corrientes de observancia, ya que lo que es preocupante no es la conducta hostil de, quienes haciendo alarde de ser judíos, insultan y maldicen a todo el que no reza ni cree lo mismo que ellos, sino el silencio impune y a veces la aprobación de algunos rabinos a esta conducta condenable a la luz de la misma Ley Judía[5].

Lo que estoy diciendo no es fantasía, somos demasiado contados los judíos que le decimos al mundo la verdad, de frente y aunque duela, aunque ello signifique que se nos declare objetivos militares por nuestros propios correligionarios y se nos señale públicamente de “falsos judíos”, como una cortina de humo psicológica para minimizar o anular el debate planteado.

Después de todo, quien se queda sin argumentos suele recurrir a la violencia para compensar su frustración.

Haré la siguiente pregunta a mis correligionari@s: si todo esto es falso, si la palabra goy no es tan ofensiva como muchos suelen explicar, entonces por qué razón un judío se ofende con extrema furia cuando otro judío le llama goy, como una forma de reclamarle su supuesta falta de lealtad a la Torá?[6] Si el término no es realmente un insulto, sencillamente no debería existir ninguna justificación para enojarse!
Debido a que la palabra goy está, hoy por hoy, demasiado viciada por las razones que he expuesto, es imposible seguirla usando para referirnos a los no-judíos, y que por el contrario, esta palabra agrava aún más la xenofobia y el racismo presente en los círculos extremistas del judaísmo. En este asunto no hay puntos medios: sencillamente la palabra goy debe desaparecer del lenguaje judío.

Hoy día no está permitido tratar mal, ni de palabra ni de obra, a ningún ser humano; está prohibido discriminarlo por diferencias de raza, de nacionalidad, de clase social o de religión. Todos los seres humanos somos una sola y única familia creada por el Padre Celestial (Malaquías 2,10).

Que jamás se vuelva a escucharse de labios de un judío tan aberrante insulto contra alguien que no pertenece a Am Israel!

La Comunidad LGBTI

Una de las características del Movimiento Judío Liberal e Independiente, es el no-rechazo a la Comunidad LGBTI.

Los sectores radicales de las religiones monoteístas nos critican este aspecto, ya que al hacer una lectura literal de Levítico 18,22 y 20,13 consideran las relaciones sexuales entre personas del mismo género como anti-naturales, aberrantes y monstruosas, tratando en igual manera a los gays, las lesbianas, l@s bisexuales, transgeneristas e intersexuales (la condición biológica de l@s intersexuales, al tener los dos órganos reproductores en su cuerpo, es una situación que tampoco es comprensible para los sectores radicales y conservadores de las religiones monoteístas).

Las fuentes bíblicas nada dicen acerca de la prohibición de relaciones sexo-afectivas entre mujeres, pero curiosamente las de varones sí son prohibidas. Sólo a partir de la Toseftá encontramos que se condena el lesbianismo (Sifrei Vayikrá 9:3).

Si vamos a referirnos a qué es natural y qué es anti-natural, el pensamiento judío liberal e independiente expone que la biología moderna ha clasificado más de 500 especies animales que tienen conductas homosexuales, comenzando por el pingüino emperador[7]. Para el judaísmo liberal e independiente no existe ninguna interrelación “apocalíptica” entre el comportamiento humano y el animal como ciertos predicadores han señalado.

Lo segundo a exponer es la vivencia de la homosexualidad en muchas culturas, civilizaciones y naciones del mundo, siempre ha estado públicamente presente a pesar de los esfuerzos del puritanismo medievalista por erradicar cualquier información al respecto[8].

Lo tercero es exponer los descubrimientos de la psicología clínica, que demuestran que la preferencia sexo-afectiva hacia una pareja del mismo género en ningún momento constituye una enfermedad como muchos sectores religiosos han insistido[9].

Ahora bien, a nivel de Judaísmo en general, el movimiento conservador en los Estados Unidos, desde el año 2006, ha cambiado su posición homofóbica, tanto que en algunos círculos se ha dejado a criterio de la sinagoga o del rabino el casamiento de parejas homosexuales. Hacia el 2010 en Israel, algunos rabinos ortodoxos se tornaron más tolerantes al tema. Dana Olmert, hija del ex – Premier de Israel Ehud Olmert, es una lesbiana activista en defensa de los derechos de la Comunidad LGBT en Israel[10].

La enciclopedia virtual Wikipedia cita la respuesta del rabino ortodoxo Yosef Shalom Eliashiv, quien falleció en Israel en el año 2012 y cuyas enseñanzas se recopilan en el Divrei Agadáh. Ante la consulta de un joven religioso en relación a sus preferencias sexuales, el rabino le contestó: "Mi querido amigo, tienes doble el poder del amor. Úsalo con cuidado"[11].

Félix Esteves, en su blog “Mínimos y Máximos”, cita con magistral amplitud la posición judía moderna frente al homosexualismo y cómo ciertos rabinos ortodoxos han establecido ciertos “puntos medios” de conducta. Así por ejemplo, se cita el caso del rabino Shmuel Boteach, Presidente de L'Chaim Society de la Universidad de Oxford, quien ha desarrollado una interpretación más humana de la Parashá Kedoshím y otros pasajes de la Torá referentes a la prohibición de relaciones homosexuales. Para Boteach, los actos homosexuales están equivocados simplemente porque la Torá dice que están equivocados, y no porque sean una aberración o una “enfermedad”, como muchos moralistas occidentales han querido presentarlo.

La sexualidad como un todo es instintivo, y así las cosas tanto la heterosexualidad como la homosexualidad son naturales[12].

Esteves agrega lo siguiente:

La Torá está en contra de los actos homosexuales, no las personas homosexuales. El Judaísmo y Dios aman a todas las personas. Boteach nos recuerda que la Torá también llama a comer comida no kosher, es decir comida 'to'evah', comida abominable. 'To'evah'… no representa un rechazo social[13].

Otras opiniones rabínicas, en ese sentido, han manifestado que la Torá prohíbe explícitamente la unión sexual-genital entre dos personas del mismo sexo, pero que en ninguna parte de la Torá está prohibido que se enamoren. Para ello se ha recurrido a analizar algunos casos bíblicos, tales como Yehonatán Ben-Shaúl (el hijo del primer rey de Israel), de quien el Tanáj dice textualmente y dos veces seguidas en el mismos capítulo: “be’ahavató otó kenafshó” (lo amó – a David – como a su propia alma; 1ª. Samuel 18,1 y 3).

En el primer pasúk (versículo) leemos: “v’néfesh Yehonatán niksheráh benéfesh David” (y el alma de Yehonatán quedó ligada al alma de David). Para algunos exégetas el texto bíblico es bastante explícito en afirmar que aquí hubo una relación sexo-afectiva entre estos dos personajes, ya que el verbo kesher (ligar) está generalmente contextualizado a las uniones de pareja con fines matrimoniales. Pero otros simplemente dicen que el enamoramiento no necesariamente implica una relación sexo-genital y por tanto kesher no puede ser entendido fuera de un contexto de conexión espiritual, de una profunda y sana amistad.

Ahora bien, sabemos perfectamente que la Comunidad LGBTI sufre en América Latina terribles y abiertas persecuciones, muchas de ellas lideradas por sectores puritanos socio-religiosos en alianza con grupos fascistas políticos y en casos extremos con neo-nazis, y ello ha generado que buen número de LGBTIs se hayan radicalizado en respuesta al fundamentalismo conservador y esté presionando en nuestros países, con la ayuda de los imperios informativos, para que se ratifiquen sus derechos políticos y sociales.

Pero los LGBTI radicales han querido ir mucho más allá y algunos voceros han replicado en América Latina las palabras de la activista ruso-americana Masha Gessen: “el verdadero objetivo del lobby gay es la destrucción de la institución matrimonial”[14], pero el francés Jean Pierre Delaume Myard, portavoz de Manif Pour Tous, dijo a La Nuova Bussola Quotidiana que la meta final ni siquiera es acabar con el concepto de matrimonio como Gessen afirma, sino literalmente "destruir la familia"[15].

Para el Judaísmo Liberal e Independiente, esta denuncia es extremadamente grave porque el modelo tradicional de familia (conformado por marido y mujer) es reconocido por antropólogos, sociólogos, políticos, filósofos y líderes religiosos alrededor del mundo como “el núcleo de la sociedad” y las Constituciones Políticas Nacionales en muchos países ratifican su definición y el compromiso de los Estados en proteger ese modelo de familia[16].

La posición del Judaísmo Liberal e Independiente es respetar las decisiones sexo-afectivas de sus correligionarios LGBTI y reconocer que hay otros modelos de familia aparte del héterosexual, pero exigiéndoles que practiquen lo que el rabino ortodoxo Yosef Yagen llama “actos de excelencia”, es decir, los más altos ejemplos públicos de conducta ética y moral (en un lenguaje coloquial, una cosa es ser gay, lesbiana, bisexual o transgenerista, pero otra muy diferente es andar por ahí “botando plumas”), y exigirles que en ningún momento estén en contra del modelo tradicional de familia, del cual ell@s mism@s descienden.

CONCLUSIÓN

No hace falta invocar nuevamente la memoria de los horrores sufridos por nuestros correligionarios en la Shoah. El Judaísmo actual ha de trascender sus propias fronteras y dejar de autocontemplarse de manera narcisista, y en lugar de eso salir afuera para rescatar a la Humanidad de su propia suto-destrucción.

Al ser la Torá mucho más que una serie de reglas exclusivas para los judíos, ésta recopila principios y valores éticos y morales universales que, de hecho, son estudiados por media Humanidad y que, de una u otra forma, se hallan presentes en todas las religiones del mundo.

El Pueblo Judío es un milagro patente, ya que contra todos los pronósticos y antecedentes sociológicos paralelos, es de las pocas naciones en el mundo que aún subsiste, habiendo resistido todos los intentos de exterminio. Ello demuestra que Am Israel aún tiene que cumplir en la Historia Universal su tarea global… que no es, como erradamente dicen nuestros contradictores, una misión de imperialismo tiránico y destructivo que pretende, supuestamente, establecer “un nuevo orden mundial”.

Tenemos un papel protagónico y soteriológico (salvífico)… por lo que se hace necesario despertar las conciencias dormidas y animarlas a trabajar por un mundo de paz con justicia, de fraternidad y de verdad. Y esto se logrará en la medida en que los judíos seamos garantes y veedores universales del respeto a los Derechos Humanos, de tal manera que se logre que ningún ser humano agreda y extermine a ningún otro ser humano, por ninguna razón.

La Humanidad evitará su propia auto-destrucción en la medida en que el Pueblo Judío exista, y los judíos sobreviviremos en el espacio y el tiempo en la medida en que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para frenar y evitar el derramamiento de sangre humana.

En pocas palabras, que Am Israel recuerde su verdadera misión aquí y ahora: ser, y seguir siendo, “luz para las naciones” (Isaías, 49,6).





[1]  Licenciado en Estudios Religiosos, Universidad de La Salle (Bogotá, Colombia). Especialista en Misionología, Universidad San Alfonso (Bogotá, Colombia). Altos estudios en Cooperación Interreligiosa y Liderazgo Internacional, Yunibeoseol Pyeonghwa Yeonmaeng (Seúl, Corea). Doctor en Teología, Seminario Teológico Hebraico (Santa Cruz, Bolivia). Semijá conferida por el Bet Din del Seminario Teológico Interreligioso (Gainesville, FL, Estados Unidos). Diplomado en Gestión de Paz, Universidad Nacional de Colombia (Bogotá, Colombia).

Manhíg de Shéguel. Activista y Defensor de Derechos Humanos (Libertad Religiosa). Secretario General del Cabildo Interreligioso de Colombia. Profesor universitario. Escritor. Email: rabinorichard@gmail.com
[2]  En la Torá encontramos decenas de mandamientos y sucesos concernientes a la destrucción de lugares de culto que no fueran para la deidad nacional israelita – a pesar de que los judíos, en 3500 años, no siempre hemos sido monoteístas - , y no olvidemos que gracias al método histórico-crítico sabemos ahora que el monoteísmo israelita no fue para nada una opción colectiva, sino una imposición definitiva a efectuada por decreto del rey Yoshiyáhu en el siglo VII a.e.c.

Para una introducción a los estudios de arqueología e historia bíblica del Israel Antiguo, véase JOHNSON, Paul. Historia de los Judíos. Barcelona: Zeta 2006. LIVERANI, Antonio. Más allá de la Biblia: historia antigua de Israel. Barcelona: Crítica 2004.

[3]  La investigación completa de este taller fue desarrollada en 1991 por WILSON, Andrew. World Scripture: A Comparative Anthology of Sacred Texts [en línea], [consultado el 12 de mayo de 2014], en Internet: http://www.unification.net/ws/

[4]  ROCHA, Israel. Judaísmo progresista o liberal [en línea], [consultado el 17 de febrero de 2013], en Internet: http://www.slideshare.net/IsraelRocha/el-judaismo-liberal , p. 9.


[5]  Todo aquel que usa sus palabras para ofender a cualquier persona, comete el pecado de LASHÓN HARÁ, conducta que en sí misma constituye un acto de crueldad; y en ese orden de ideas hay que recordar la advertencia de Rambám: “hay razones suficientes para desconfiar de las credenciales de judío de una persona cruel” Isurej Biá 19:17.

La Torá nos advierte además nuestra obligación de judíos de no estar promoviendo conflictos de ningún tipo: "No te dejarás arrastrar al mal por la muchedumbre; en el juicio no respondas porque así responden otros, siguiendo a la mayoría, falseando la justicia (Éxodo 23,2). "No te vengarás de nadie ni guardarás rencor contra nadie" (Levítico 19, 18). "No oprimirás a tu prójimo" (Levítico 19,13). "No serás de corazón mezquino" (Deuteronomio 15,10). "No andarás difamando en medio de tu pueblo" (Levítico 19,16).

Rabí Haim haLevy Donin explica en su libro El Ser Judío que un difamador es todo aquel que calumnia, difama, ofende, insulta y agrede verbalmente o por escrito. Todo esto la Halajá lo cuenta como LASHÓN HARÁ (por desgracia un pecado que ha terminado siendo justificado, legitimado y sacralizado en medio de nuestra gente, creyendo que agrediendo a otros se está cumpliendo la Torá). La Halajá, según este mismo rabino, dice que quien obra así es llamado MOTZÍ SHEM RA, que es lo más bajo de lo más bajo, como un "leproso moral".

El Talmud en nombre de Hilel HaZakén dice: "Eso que es malo para ti, no se lo hagas a tu amigo: Esto es toda la Torá, el resto es comentario, ve ahora y apréndelo" (Shabat 31a). Y por su parte la Mishná sentencia: "Así como Él es bondadoso, debes serlo tú también; así como Él es misericordioso, así también debes serlo tú. así como Él es pleno de benevolencia y verdad, también tú" (Shabat 133:4).

Rabí Yoshúa dijo: "el ojo perverso, la inclinación perversa y el odio a la Humanidad colocan a un hombre fuera de este mundo". Está prohibido que un judío cometa cualquier clase de discriminación.

Samuel David Luzzatto en su libro "Las Bases de la Torá" dice que todos los judíos debemos ser HUMANITARIOS Y AMAR A NUESTROS SEMEJANTES - es decir, amara a todo el mundo sin distinción alguna.

Miremos entonces si no hay suficientes razones para renunciar a toda palabra o conducta deplorable que un judío comete contra otra persona, sea ésta o no judía, y para advertir severamente contra este grave pecado que tanto se ha extendido en medio de nuestros correligionarios que creen que, insultando, maltratando o agrediendo a las personas, están cumpliendo mitzvót.

[6]  Debido a que hay una amplia cantidad de sitios en Internet que citan apartes del Talmud que demostrarían que hay enseñanzas racistas, tales como la hoja 114 del tratado Baba Metz’ia, que supuestamente dice: “vosotros israelitas sois llamados b'nei Adám (seres humanos), mientras que los goyím no han de llamarse b'nei Adam, sino bestias”. Yo mismo me di a la tarea de revisar cuidadosamente ese tratado, y éste realmente trata de normas acerca de deudas y préstamos, en ningún renglón encontré esta afirmación (no se angustien! Yo también creí, como miles de personas, que ciertos apartes racistas del Talmud existían porque antes en América Latina no teníamos acceso total a la literatura rabínica en nuestro idioma vernáculo, pero los recientes avances de Internet nos han permitido acceder a herramientas talmúdicas y consultarlos directamente sin intermediarios de ningún rabino o moré).

Esta evidencia, sin embargo, no quiere decir que no haya enseñanzas racistas en el Talmud, ni tampoco nos exime a los judíos del trato discriminatorio que hemos dado a los no-judíos con nuestro lenguaje.

Para demostrarlo, veamos en el Talmud de Babilonia, en la hoja 59 del tratado Sanedrín, se dice en nombre de Rabí Yohanan: "un pagano [no-judío] que estudia la Torá debe morir”. El texto original del Talmud en arameo usa la expresión ovedéi (que viene del hebreo bíblico avéd, esclavo, y que en hebreo moderno significa “empleado, trabajador”), pero los amoraím (los rabinos que tradujeron el Talmud babilónico del arameo al hebreo) señalan claramente qué debe entenderse como ovedéi en hebreo: goy.

[7]  Para profundizar acerca de las conductas homosexuales y bisexuales en el reino animal, véase “El comportamiento homosexual en el reino animal” [en línea] en VerDocumentales.Net [consultado el 1º de junio de 2014], en Internet: http://www.verdocumentales.net/el-comportamiento-homosexual-en-el-reino-anima/ . VALENZUELA, América. “La homosexualidad animal: más natural, imposible” [en línea] en Ciencia Xplora [consultado el 1º de junio de 2014], en Internet: http://www.cienciaxplora.com/videoblogs/homosexualidad-animal-mas-naturalimposible_
2013090300004.html . OWEN, James. “Homosexual Activity Among Animals Stirs Debate” [en línea], en National Geographic News [consultado el 1º de junio de 2014], en Internet: http://news.nationalgeographic.com/news/2004/07/0722_040722_gayanimal.html

[8]  Para profundizar en el homosexualismo en las diversas culturas y épocas históricas, véase LÓPEZ, Eduardo Ramón. “La homosexualidad y sexualidad en la historia” [en línea], [consultado el 12 de mayo de 2014], en Internet:
http://espiritualgay.tripod.com/historial.htm#EL_INSTINTO_AMOROSO_ENTRE_HOMBRES_SIEMPRE_HA_SIDO_UNA_CONSTANTE_UNIVERSAL_

[9]  El Servicio de Información y Noticias Científicas SINC publicó en mayo de 2010 que la Organización Mundial de la Salud determinó que la homosexualidad no es una enfermedad [en línea], [consultado el 1º de junio de 2014], en Internet: http://www.agenciasinc.es/Multimedia/Ilustraciones/17-de-mayo-1990-La-Asamblea-General-de-la-OMS-elimina-la-homosexualidad-de-su-lista-de-enfermedades-psiquiatricas

[10]  EMERGUI, Sal. “Tel Aviv, orgullo y dolor gay” [en línea], en El Mundo [consultado el 1º de junio de 2014], en Internet: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/08/03/internacional/1249284408.html

[11]  [consultado el 30 de mayo de 2014], en Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Homosexualidad_y_juda%C3%ADsmo

[12]  ESTEVES, Félix. “Homosexualidad y el judaísmo reformista” en Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves [en línea], consultado el 19 de mayo de 2014], en Internet: http://minimosymaximos.blogspot.com/2012/11/homosexualidad-y-el-judaismoreformista.html

[13]  ESTEVES, Félix. Op. Cit.

[14]  “Activista homosexual admite verdadera finalidad de la batalla es destruir el matrimonio” [en línea], en AcciónFamilia.Org [consultado el 26 de agosto de 2013], en Internet: http://www.accionfamilia.org/temaspolemicos/homosexualidad/activistahomosexual-admite-verdadera-finalidad-de-la-batalla-es-destruir-el-matrimonio/

[15]  FRULLONE, Raffaella. “Io, omosessuale, dico no alle nozze gay” [en línea], en La Nuova Bussola Quotidiana [consultado el 5 de abril de 2014], en Internet: http://www.lanuovabq.it/it/articoli-io-omosessuale-dico-no-alle-nozze-gay-8449.htm

[16]  La Constitución Política Nacional de la República de Colombia menciona en el artículo 42 lo siguiente:

La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla. El Estado y la sociedad garantizan la protección integral de la familia.

Por otro lado la Resolución de Protección a la Familia, emitida por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su Sesión 26 celebrada en julio de 2010, resalta estas mismas premisas y ratifica el deber de los Estados de proteger elmodelo tradicional de familia.




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